sábado, 7 de febrero de 2026

Sobre el proyecto de Ley de Amnistía

COMUNICADO PÚBLICO

Sobre el proyecto de Ley de Amnistía presentado en Venezuela en 2026


Desde la resistencia democrática, desde la defensa irrenunciable de los derechos civiles y humanos, y desde el conocimiento de los precedentes internacionales en procesos de amnistía y justicia transicional, fijamos posición frente al proyecto de Ley de Amnistía presentado por la actual Asamblea Nacional de Venezuela en 2026.


Partimos de una premisa esencial. Una ley de amnistía no es un gesto administrativo ni una concesión graciosa del poder. Es una herramienta excepcional del derecho público, concebida para cerrar ciclos de persecución política, reparar daños institucionales y abrir caminos reales de reconciliación nacional. Cuando se despoja a la amnistía de ese espíritu, se convierte en una reacción táctica del poder y no en un acto de justicia.


En ese sentido, vemos este proyecto más como una respuesta defensiva del oficialismo a presiones internas y externas que como una manifestación genuina de voluntad democrática. La razón es estructural. Una ley de esta naturaleza exige legitimidad de origen, deliberación plural y reconocimiento social. Hoy, la Asamblea Nacional que impulsa este texto carece de esas condiciones. No es producto de una elección libre ni competitiva. Es un cuerpo configurado por designación, subordinado a un poder hegemónico, y distante de la soberanía popular que dice representar. Esa debilidad de origen compromete el alcance moral, político y jurídico de cualquier amnistía que promulgue.


Dicho esto, afirmamos con claridad que la liberación de todos los presos políticos y presos militares es una exigencia innegociable. No parcial, no condicionada, no selectiva. Todos. Sin distinciones artificiales entre civiles y militares, entre casos mediáticos y casos invisibilizados, entre quienes convienen al relato oficial y quienes lo incomodan. No existen presos "menos políticos" cuando el encarcelamiento ha sido producto de la instrumentalización del sistema penal para castigar la disidencia.


Del mismo modo, el regreso seguro, pleno y sin represalias de todos los exiliados venezolanos es parte inseparable de cualquier amnistía auténtica. El exilio forzado es una forma de castigo político. Mientras existan venezolanos impedidos de volver a su país por razones ideológicas, administrativas o judiciales fabricadas, no puede hablarse de convivencia democrática ni de reconciliación nacional.


Este proyecto de ley, tal como ha sido presentado, no desmonta el andamiaje legal que permitió la persecución. No desactiva las normas, doctrinas y prácticas que criminalizaron la protesta, la opinión, la organización política y el ejercicio de derechos fundamentales. Una amnistía que no va acompañada del cese inmediato de la instrumentalización de la justicia es frágil y reversible. Libera hoy para volver a encarcelar mañana bajo las mismas reglas injustas.


Advertimos además un riesgo grave. Convertir la amnistía en una narrativa de "perdón otorgado" por quienes detentan el poder, en lugar de reconocer que nunca debió existir delito alguno. La amnistía no puede implicar aceptación tácita de culpabilidad por parte de las víctimas. Los presos políticos no necesitan indulgencia. Necesitan restitución de derechos, reconocimiento de la arbitrariedad cometida y garantías de no repetición.


Nuestra posición no es revanchista. Es firme. No buscamos humillación del adversario ni profundizar fracturas. Creemos en la reconciliación, pero no en la amnesia impuesta ni en la paz administrada desde arriba. La experiencia comparada demuestra que las amnistías duraderas surgen de acuerdos amplios, de instituciones legítimas y de compromisos verificables con el Estado de derecho. Cuando se usan como válvula de escape coyuntural, terminan erosionando aún más la confianza social.


Por ello establecemos parámetros claros. Libertad inmediata y plena para todos los presos políticos y militares. Retorno seguro de todos los exiliados. Anulación de inhabilitaciones y causas penales de naturaleza política. Cese definitivo del uso del sistema judicial como arma de persecución. Reformas que garanticen que ningún venezolano vuelva a ser criminalizado por pensar distinto.


Cualquier ley que no cumpla estos principios será insuficiente, incompleta y vulnerable. Podrá aliviar tensiones momentáneas, pero no resolverá el conflicto de fondo. Venezuela no necesita una amnistía diseñada para administrar el poder. Necesita una amnistía al servicio de la libertad, la justicia y la reconstrucción democrática.


Seguiremos exigiendo, con firmeza y responsabilidad histórica, que la libertad no sea selectiva, que la justicia no sea instrumental y que la reconciliación no sea una simulación.


Julio César Rivas 
Presidente Fundador JAVU
@JULIOCESARRIVAS

domingo, 12 de enero de 2025

Propuesta Estratégica para la Restauración Democrática en Venezuela

El 28 de julio de 2024, el pueblo venezolano ejerció su derecho al voto en elecciones presidenciales, expresando de manera contundente su deseo de cambio. Sin embargo, Nicolás Maduro, desobedeciendo la voluntad popular, se autojuramentó para un nuevo mandato, consolidando su usurpación del poder. Nuestra organización ha resistido desde el inicio, enfrentando prisión, tortura, represión y muerte. Los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen son innumerables, pero nuestra determinación permanece inquebrantable.


El pueblo venezolano, mediante un proceso primario legítimo, eligió a María Corina Machado como su líder, confiándole la responsabilidad de trazar la estrategia para lograr la transición democrática. Bajo su dirección, se ha demostrado de forma irrefutable que Nicolás Maduro no solo usurpa el poder, sino que también desconoce la soberanía popular.


El 28 de julio de 2024, los venezolanos expresaron su mandato en las urnas: Edmundo González debe encabezar el poder ejecutivo y comandar las Fuerzas Armadas. Sin embargo, ese mandato ha sido desconocido por Nicolás Maduro y su estructura criminal, que continúa atrincherada mediante el uso de la violencia y el control de las armas, ocupando instituciones secuestradas.


Los venezolanos, por mandato popular y deber constitucional, estamos obligados a restaurar el hilo democrático. Esta obligación recae sobre todos los ciudadanos, sin distinción, y debe asumirse con la seriedad que exige el momento histórico.


Considerando

Que la vía electoral fue agotada en la última elección presidencial del 28 de julio de 2024.

Que Nicolás Maduro se autojuramentó, desobedeciendo la voluntad de la mayoría de los venezolanos.

Que ha instaurado una red criminal en los altos mandos policiales y militares.

Que el régimen acciona con crímenes de lesa humanidad contra toda manifestación pacífica y no violenta.

Que los oficiales policiales y militares están imposibilitados de organizarse libremente para cumplir con su deber de proteger al pueblo.


Resoluciones


En apego a las directrices de María Corina Machado como líder de los factores democráticos, del presidente electo Edmundo González y del marco legal internacional aplicable a la diáspora venezolana, la plataforma de resistencia JAVU resuelve:


1. Organización de células de resistencia:


Reclutar y activar comités de resistencia dentro del territorio nacional para neutralizar, sabotear e inutilizar instalaciones, sistemas y equipos utilizados para reprimir, perseguir y asesinar a ciudadanos que exigen el respeto a la soberanía popular.

2. Fortalecimiento de alianzas y coordinación:


Establecer comunicación con grupos y organizaciones aliadas para la activación de la Junta Patriota, con el propósito de coordinar acciones de resistencia y garantizar la recuperación de espacios soberanos que permitan la juramentación del presidente electo.

3. Activación del "Plan Fuerza":


Convocar a todos los venezolanos entre 18 y 40 años, especialmente a aquellos que residen legalmente en Estados Unidos (residentes permanentes o con doble ciudadanía), a enlistarse como voluntarios para recibir formación física, técnica y práctica. Esta preparación previa sera clave para una eventual acción convocada, ya sea a través de una coalición internacional o iniciativas privadas amparadas por el país anfitrión. La meta inicial será conformar un voluntariado de al menos 5,000 hombres y capacitarlos para este plan.


Llamado a la acción:

La restauración de la democracia en Venezuela es un deber constitucional que nos compromete a todos. El artículo 333 de la Constitución establece:


"Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia."


Este momento histórico requiere unidad, organización y determinación. ¡Venezolanos, es hora de recuperar nuestra libertad!


Dios, Patria y Gloria.
Resistencia Hasta La Victoria

Plataforma de la Resistencia JAVU
 

sábado, 13 de abril de 2024

ALERTA POR ACCIÓN COMPROMETIDA

En las últimas semanas y meses, la dictadura de Nicolás Maduro ha intensificado sus operaciones de inteligencia para desmantelar la resistencia y desarticular a civiles y militares disidentes que se encuentran en el exilio. Estas operaciones incluyen el despliegue y uso de redes criminales en el exterior, así como de grupos irregulares en países vecinos, con el fin de secuestrar, perseguir e incluso asesinar a oponentes que tienen en su punto de mira.

Entre los objetivos de la dictadura se encuentra nuestra organización, JAVU, así como personas vinculadas a nosotros y valiosos aliados. La dictadura ha implementado infiltración, vigilancia permanente, financiamiento y contra inteligencia como parte de su acción en nuestra contra.

Tras los recientes acontecimientos, que incluyeron el asesinato de Ronald Ojeda, nos vemos obligados a emitir una ALERTA POR ACCIÓN COMPROMETIDA y llamamos a todos los integrantes de nuestra plataforma de resistencia a evitar cualquier tipo de reunión de coordinación en el Estado Táchira en Venezuela, así como en las ciudades de Bogotá y Cúcuta en Colombia, hasta que concluya el proceso detallado más adelante.

Hemos recibido una denuncia interna que vincula la estrategia de la dictadura para desarticular la operatividad de la resistencia en el exterior con un joven vinculado a nosotros. Esta denuncia se fundamenta principalmente en informes filtrados de vigilancia de las agencias de inteligencia de la dictadura. Por lo tanto, no descartamos que sea parte de su estrategia para minar la confianza interna. Para abordar esta situación, hemos iniciado un amplio proceso de investigación y hemos designado a nuestra delegación en los Países Bajos para que prepare un informe al respecto.

En JAVU, contamos con amplia experiencia en las operaciones de inteligencia utilizadas por la dictadura y nos tomamos muy en serio la actual operación. La gravedad de los hechos recientes nos obliga a llegar al fondo de lo que está sucediendo, ya que ha cobrado vidas valiosas y ha llevado a que honorables venezolanos caigan en manos de la dictadura.

Queremos recordar que la plataforma de resistencia JAVU siempre ha sido y será una organización de carácter civil. Por lo tanto, cualquier miembro que participe en operaciones, coordinación o planificación de acciones de carácter militar o policial lo hace a título personal y no está autorizado a comprometernos en ello.

Han sido años difíciles para todos nosotros, pero nos enorgullece que, a pesar de todo, muchos, tanto civiles como militares, continúen luchando para derribar los pilares que mantienen a la dictadura en el poder. Que el tiempo y la experiencia nos sirvan para no caer en las mismas trampas y para acercarnos más a nuestro objetivo final: el fin de la dictadura.

Dios, Patria y Gloria,
Resistencia Hasta la Victoria.

Julio César Rivas
Presidente Fundador de JAVU

sábado, 10 de febrero de 2024

Los Hijos de Chávez

La preocupante realidad de más de siete millones de venezolanos que han abandonado su tierra natal resalta la profunda crisis que atraviesa Venezuela. Aunque la crisis interna es la razón predominante detrás de esta migración masiva, es importante reconocer que los motivos varían en diferentes ámbitos y etapas.

En los albores del chavismo, muchos compatriotas decidieron emigrar ante el inminente desastre, tomando como referencia los acontecimientos en Cuba y reconociendo las similitudes alarmantes. Esta primera oleada migratoria se dirigió hacia países desarrollados, donde fueron recibidos con los brazos abiertos debido a su profesionalismo, carácter emprendedor y capacidad para adaptarse.

Con el declive progresivo de la nación, las razones para emigrar dejaron de ser preventivas y se convirtieron en una cuestión de supervivencia. Las ciudades principales se vieron sumidas en olas de violencia y criminalidad, lo que obligó a muchos a buscar refugio más allá de las fronteras. Países como Estados Unidos, España y Chile se perfilaban como destinos preferidos para aquellos que se denominaban "los balseros del aire". Estas comunidades lograron integrarse en zonas acomodadas de estos países, donde fueron acogidos con beneplácito.

La violencia política instigada por Nicolás Maduro entre 2014 y 2017, sumada a la profunda crisis económica y la persecución sin precedentes de activistas, catapultó la migración a niveles monumentales. Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Argentina y Brasil se convirtieron en destinos comunes, y tanto los gobiernos como los ciudadanos de estos países se organizaron para recibir a los venezolanos, a pesar de los desafíos que esto planteaba en sectores como la salud y la educación de los países receptores.

Tras el fraude electoral de 2017 y el endurecimiento de las sanciones internacionales, exacerbado por la pandemia, se generó un clima económico hostil que dio lugar a un nuevo fenómeno: los "caminantes". Sin recursos ni opciones viables en los países vecinos, millones de venezolanos se aventuraron por largas rutas, cruzando fronteras a pie en un acto desesperado por buscar una vida mejor. Esta situación, que en un principio reflejaba la profundidad de la crisis interna, abrió la puerta a consecuencias inesperadas.

Los criminales que infestaban las calles de Venezuela, al quedarse sin fuentes internas, optaron por usar las mismas rutas de migración para expandir sus actividades delictivas a lo largo de Suramérica. Este nefasto giro no solo ha afectado a las comunidades receptoras, sino que ha socavado la reputación de un gentilicio que antes era bien apreciado.

Con la llegada de la administración de Biden, prometiendo puertas abiertas y nacionalidad para todos, grupos de migrantes decidieron atravesar la selva del Darién, convirtiendo a Estados Unidos en un objetivo primordial. Sin embargo, entre los migrantes se infiltraron individuos que representan la peor faceta de nuestra sociedad, carentes del valor humano y dispuestos a abusar del sistema. Estos criminales son el excremento que se rebosa de una cloaca colapsada. Los hijos de Chávez.

Estos eventos, sumados a la escalada de violencia y delincuencia que ha llegado incluso a amenazar a policías y turistas en el extranjero, caso reciente en NY, reflejan una realidad alarmante. Es evidente que la diáspora venezolana no es solo resultado de una crisis interna, sino también de una estrategia deliberada por parte del régimen de Maduro para ejercer presión y obtener concesiones. No es posible que sea solo coincidencia, que en el mismo momento que la administración Biden habla de reimponer sanciones, en el corazón de Manhattan, delincuentes connacionales, golpeen en manadas a policías, desaten robo masivo de turistas y ataquen a tiros a la policía.

Frente a esta situación, es fundamental que nos mantengamos firmes en nuestra identidad y orgullosos de nuestras raíces. Debemos exigirnos más y dar lo mejor de nosotros en las comunidades que nos han acogido. Al mismo tiempo, es imprescindible que se aplique el peso de la ley para evitar que los individuos inadaptados y delincuentes mancillen nuestra cultura y la reputación de nuestra nación en el extranjero.

Julio César Rivas

martes, 30 de enero de 2024

Simulation

In today's era, simulation has intricately woven itself into our lives—not only in the technological realm, where algorithms create virtual worlds nearly indistinguishable from everyday reality but also in the sphere of social behavior. Social media, in particular, has given rise to a simulation of perfect lives, where some sacrifice stability, and others jeopardize their future to emulate an unattainable ideal modeled on their mobile devices.

However, beyond these manifestations, I want to draw attention to a more serious form of simulation: the democratic simulation perpetrated by dictatorships and tyrannies worldwide. Why, if you feel no remorse for torturing and subjugating your population, imposing arbitrary laws, and undermining the separation of powers, do you self-proclaim as a democratic president instead of assuming a title more fitting to your authoritarian actions?

This simulation is not exclusive to dictatorial regimes; it is also observed in Western countries. We recall the assertive actions of leaders like Macron in France or Trudeau in Canada, criminalizing those who oppose mandatory vaccination. Meanwhile, they present themselves as champions of freedom, creating an evident dissonance between rhetoric and reality.

In Latin American dictatorships like Cuba, Nicaragua, and Venezuela, the democratic simulation reaches new heights. Although they organize periodic elections, these are mere pantomimes, as no citizen has the opportunity to participate in a truly free, fair, and transparent election. Political participation is conditioned on regime approval, and those who dare to run for office face persecution, arrest, and even violence.

So, what is the reason behind this democratic facade? Why do leaders like Maduro participate in elections when they have shown disdain for the will of the people? Perhaps it's a strategy to maintain an appearance of legitimacy or, as I suggest, a manifestation of ego—a need to flaunt democratic titles while acting as dictators.

In a global context, it is concerning to witness concessions by the U.S. administration toward these dictatorships, simulating a transition to democracy without any real evidence of democratization. As a Venezuelan, it is our duty to confront reality and denounce those who, aware of the falsehood of this simulation, allow tyrannies to present themselves as examples of democracy. Lies in the political realm weaken the foundations of any society and hinder any projection of an authentic future.

Julio César Rivas
@JULIOCESARRIVAS

Simulación

En la era actual, la simulación se ha entrelazado de manera intrincada en nuestras vidas, no solo a nivel tecnológico, donde algoritmos crean mundos virtuales casi indistinguibles de la realidad cotidiana, sino también en el ámbito de la conducta social. Las redes sociales, en particular, han dado paso a una simulación de vidas perfectas, donde algunos sacrifican la estabilidad y otros condenan su futuro para emular un ideal inalcanzable modelado en sus dispositivos móviles.

Sin embargo, más allá de estas manifestaciones, quiero dirigir la atención hacia una forma más grave de simulación: la simulación democrática perpetrada por dictaduras y tiranías en todo el mundo. ¿Por qué, si no sientes remordimiento por torturar y someter a tu población, imponer leyes arbitrarias y socavar la independencia de los poderes, te autodenominas presidente democrático en lugar de asumir un título más acorde con tus acciones autoritarias?

Esta simulación no es exclusiva de regímenes dictatoriales; también se observa en países occidentales. Recordamos las acciones enérgicas de líderes como Macron en Francia o Trudeau en Canadá, criminalizando a aquellos que se oponen a la vacunación obligatoria. Mientras tanto, se presentan como defensores de la libertad, creando una discordancia evidente entre la retórica y la realidad.

En las dictaduras latinoamericanas como Cuba, Nicaragua y Venezuela, la simulación democrática alcanza nuevas alturas. Aunque organizan elecciones periódicas, estas son meras pantomimas, ya que ningún ciudadano tiene la oportunidad de participar en una elección realmente libre, justa y transparente. La participación política está condicionada a la aprobación del régimen, y aquellos que se atreven a postularse enfrentan persecución, detención e incluso violencia.

Entonces, ¿cuál es la razón detrás de esta fachada democrática? ¿Por qué líderes como Maduro participan en elecciones cuando han demostrado desprecio por la voluntad del pueblo? Quizás es una estrategia para mantener una apariencia de legitimidad o, como sugiero, una manifestación del ego, una necesidad de ostentar títulos democráticos mientras actúan como dictadores.

En un contexto global, es preocupante ver concesiones por parte de la administración estadounidense hacia estas dictaduras, simulando una transición hacia la democracia sin evidencia real de democratización. Como venezolano, es nuestro deber confrontar la realidad y denunciar a aquellos que, conscientes de la falsedad de esta simulación, permiten que las tiranías se presenten como ejemplos de democracia. La mentira en el ámbito político debilita los cimientos de cualquier sociedad y obstaculiza cualquier proyección de un futuro auténtico.

Julio César Rivas
@JULIOCESARRIVAS

lunes, 1 de enero de 2024

Paisaje Geopolítico del 2024

El inicio del 2024 presencia dos conflictos de envergadura: la invasión Rusa en Ucrania y la Guerra de Israel contra el terrorismo en Gaza. Estos conflictos, uno afectando a Europa y el otro a Oriente Medio, plantean implicaciones regionales y globales significativas. La prolongación del conflicto en Ucrania se ve respaldada por el apoyo militar de Estados Unidos, mientras que la guerra en Gaza tiene ramificaciones que se extienden a países como Líbano, Yemen, Siria e Irán, con Estados Unidos defendiendo a su firme aliado, Israel.

A estas tensiones se suman las amenazas de Corea del Norte hacia Corea del Sur, la posible invasión china a Taiwán y los recientes enfrentamientos entre Guyana y Venezuela por el territorio de Esequibo. ¿Estamos al borde de un sismo geopolítico?

El año 2024 alberga más de 50 procesos electorales en todo el mundo, incluyendo potencias como Rusia y Estados Unidos, y países latinoamericanos como El Salvador, México y Venezuela. Estos eventos, coincidiendo con los conflictos vigentes, podrían influir en decisiones no solo basadas en intereses estatales, sino también en consideraciones internas y de percepción pública.

En el contexto americano, se aguarda un cambio radical. La administración actual de Estados Unidos ha adoptado una política exterior complaciente hacia regímenes comunistas en el hemisferio, comprometiendo su postura frente al caótico panorama energético y cediendo considerablemente ante el régimen venezolano. La falta de señales legítimas de transición a la democracia por parte de la dictadura de Maduro, con aproximadamente 300 prisioneros políticos y la continua aplicación de tortura a disidentes, plantea la necesidad urgente de un cambio administrativo para América Latina y la región en su conjunto.

Sin embargo, el cambio en Estados Unidos no solo es crucial para la región, sino también a nivel interno. Las políticas progresistas han generado un aumento en la criminalidad y una crisis de opioides sin precedentes en las principales ciudades del país, en contraposición a los valores tradicionales. Las encuestas sitúan a Trump como un candidato preferido, aunque la posibilidad de interferencia judicial o mecanismos unilaterales de algunos estados demócratas para evitar su candidatura plantea un escenario peligroso.

En América Latina, las reformas anunciadas en Argentina bajo la figura de Milei generan interés regional. Si bien se anticipan efectos inmediatos, podrían ser aprovechados por grupos de izquierda para desestabilizar, aunque si el país logra mantenerse firme, podría convertirse en un modelo económico ejemplar para la región.

El acuerdo entre Estados Unidos y el régimen de Maduro para celebrar elecciones en Venezuela genera escepticismo. La suspensión de la inhabilitación de María Corina Machado, candidata de la oposición, y su plan para crear una red de 600.000 personas como apoyo electoral podría abrir una ventana importante de expresión civil en años de letargo.

El 2024 permanece como un misterio en cuanto a sus desenlaces, pero los acontecimientos de este año tienen el potencial de alterar profundamente el curso global desde sus mismos fundamentos.

Julio César Rivas

2024 Geopolitical Landscape

The beginning of 2024 witnesses two significant conflicts: the Russian invasion of Ukraine and Israel's War against terrorism in Gaza. These conflicts, affecting Europe and the Middle East respectively, carry significant regional and global implications. The prolonged Ukrainian conflict is backed by military support from the United States, while the Gaza war has ramifications extending to countries like Lebanon, Yemen, Syria, and Iran, with the United States defending its staunch ally, Israel.

Adding to these tensions are North Korea's threats against South Korea, the potential Chinese invasion of Taiwan, and recent disputes between Guyana and Venezuela over the Esequibo territory. Are we on the brink of a geopolitical earthquake?

The year 2024 hosts over 50 electoral processes globally, including in powerful nations like Russia and the United States, and Latin American countries such as El Salvador, Mexico, and Venezuela. These events, coinciding with ongoing conflicts, could impact decisions not only based on state interests but also on internal and public perception considerations.

In the American context, a radical change is anticipated. The current U.S. administration has embraced a compliant foreign policy towards communist regimes in the hemisphere, compromising its stance amidst chaotic energy scenarios and significantly yielding to the Venezuelan regime. The lack of legitimate signals of transition to democracy from Maduro's dictatorship, with around 300 political prisoners and the ongoing torture of dissidents, underscores the urgent need for administrative change in Latin America and the region as a whole.

However, the change in the United States is critical not only regionally but also internally. Progressive policies have led to increased crime and an unprecedented opioid crisis in major U.S. cities, contrary to traditional values. Surveys position Trump as a favored candidate, though the possibility of judicial interference or unilateral mechanisms from certain Democratic states to prevent his candidacy poses a dangerous scenario.

In Latin America, the announced reforms in Argentina under the figure of Milei spark regional interest. While immediate effects are anticipated, these reforms could be exploited by leftist groups for destabilization. If Argentina manages to weather the storm, it could potentially become an exemplary economic model for the region.

The agreement between the United States and Maduro's regime to hold elections in Venezuela raises skepticism. The suspension of the disqualification of opposition candidate María Corina Machado and her plan to create a network of 600,000 people as electoral support could open a significant window for civil expression after years of dormancy.

The outcomes of 2024 remain a mystery, but the events unfolding this year have the potential to profoundly alter the global trajectory from its very foundations.

Julio César Rivas

jueves, 21 de diciembre de 2023

Prisoners as Bargaining Chips: A Looming Danger for All

The recent release of Alex Saab, identified as the top money launderer for Venezuela's dictator Nicolás Maduro, has sparked concerns about the direction of U.S. rescue diplomacy. This trend, marked by often opaque agreements and the exchange of high-profile individuals, raises serious concerns about international security and the integrity of the justice system.

Set against the backdrop of the Barbados Agreement, where the Biden administration and the Maduro regime engaged in negotiations, controversies have emerged. While aimed at lifting sanctions in exchange for concessions from the Venezuelan regime, recent terms have stirred confusion and mistrust among Venezuelan society.

The emerging pattern of exchanges, such as the release of Saab and the prior release of Maduro's nephews in exchange for American prisoners, signals a dangerous precedent. This is exacerbated by the recent release agreement between the U.S. and Iran, where a U.S. prisoner was traded for unlocking substantial funds.

This series of exchanges, seemingly circumventing established legal procedures, poses an evident risk. The possibility of tyrannical regimes and criminal organizations adopting similar tactics to gain concessions from the U.S. administration becomes increasingly alarming.

In the current complex geopolitical landscape, encompassing conflicts in the Middle East, tensions with Russia, and the presence of Mexican cartels, American citizens may find themselves in varied roles. Whether directly involved or coincidentally present, this diverse involvement heightens the potential for being targeted for kidnappings aimed at influencing U.S. policies.

Rescue diplomacy, while a tool in delicate situations, raises serious concerns about the consistency of foreign policies and the defense of international justice. The international community must carefully evaluate these practices as they could foster a dangerous dynamic of selective kidnappings to pressure democratic governments.

Far from being a mere response to crisis situations, this pattern of exchanges could set a precedent that threatens the safety of American citizens and the stability of international relations in the future.

Julio César Rivas

Prisioneros como Moneda de Cambio: Un Peligro Latente para Todos

La reciente liberación de Alex Saab, identificado como el principal testaferro del régimen de Nicolás Maduro, ha desencadenado preocupaciones sobre la dirección de la diplomacia de rescate de Estados Unidos. Esta tendencia, marcada por acuerdos a menudo opacos y el intercambio de individuos de alto perfil, plantea serias inquietudes sobre la seguridad internacional y la integridad del sistema de justicia.

El contexto del Acuerdo de Barbados, donde la administración Biden y el régimen de Maduro se comprometieron en negociaciones, ha generado controversia. Si bien se pretendía un levantamiento de sanciones a cambio de concesiones por parte del régimen venezolano, los términos más recientes han suscitado desconcierto y desconfianza en la sociedad venezolana.

El patrón emergente de intercambios, como la liberación de Saab y la previa liberación de los sobrinos de Maduro a cambio de prisioneros estadounidenses, apunta a un peligroso precedente. Esto se agrava con el reciente acuerdo de liberación de un prisionero estadounidense por parte de Irán, con la contrapartida de desbloquear fondos significativos.

Esta serie de intercambios, aparentemente al margen de los procedimientos legales establecidos, plantea un riesgo evidente. La posibilidad de que regímenes tiránicos y organizaciones criminales adopten tácticas similares para obtener concesiones de la administración estadounidense se vuelve inquietante.

En el complejo tablero geopolítico actual, donde se desarrollan conflictos en Medio Oriente, tensiones con Rusia y la presencia de cárteles mexicanos, ciudadanos estadounidenses pueden encontrarse en roles diversos. Esta diversidad de roles, ya sea por participación directa o presencia casual, aumenta la posibilidad de ser objeto de secuestros con el propósito de influenciar las políticas de Estados Unidos.

La diplomacia de rescate, si bien puede ser una herramienta en situaciones delicadas, plantea serias preocupaciones sobre la coherencia de las políticas exteriores y la defensa de la justicia internacional. La comunidad internacional debe evaluar con cautela estas prácticas, dado que podrían fomentar una peligrosa dinámica de secuestros selectivos para presionar a gobiernos democráticos.

Este patrón de intercambios, lejos de ser una mera respuesta a situaciones de crisis, podría sentar un precedente que amenace la seguridad de ciudadanos estadounidenses y la estabilidad de las relaciones internacionales en el futuro.

Julio César Rivas